Excelencia de esta devoción...
Penetremos mas en particular en los motivos que deben movernos
a esta devoción tan tierna y encendida al Purísimo Corazón de la Santísima Virgen y siendo en si
misma esta devoción tan preciosa.
El corazón mismo de la Santísima Virgen, salta a la vista
cuan digno es de Ella, es el instrumento del que se valió el Espíritu Santo principalmente para la obra de la Encarnación…
De aquel Purísimo e Inmaculado corazón, brotó la sangre preciosísima
de la que se formó el cuerpo y hasta el mismo Corazón Sacratísimo de Cristo!!!
De allí tomó el Señor aquella sangre que había de ofrecer en
la Cruz para la salvación de la humanidad.
Era aquel Corazón el centro y el foco de la vida de la Santísima
Virgen, todos sus latidos, todos sus más mínimos movimientos, participaron de
los meritos incalculables que, en cada instante de su vida, mereció María.
¡Como se estremecería en la Anunciación cuando lanzó la
sangre a colorar aquellas mejillas que se turbaron ante la presencia del Ángel
y al escuchar sus palabras!...
¡Qué emoción cuando contempló el rostro de Jesús por primera
vez!!
Que encogimiento y ahogo en los sobresaltos de la huida a
Egipto!...
Y cuando el anciano Simeón le clavó aquella espada de dolor,
¡que latidos tan apresurados no daría aquel corazón! Y ¡cómo aun hubieron de
acrecentarse estos latidos en la pérdida del Niño y sobre todo en la Pasión y
muerte de su Hijo tan divino!...
¡Ah! Cuántas veces se hubiera parado y hubiera dejado de
sostener a aquella preciosísima vida contraído y apretado por la fuerza de la alegría,
unas veces o por la violencia del dolor, otras si Dios no la hubiera sostenido…
¿No te parece que todo esto es más que suficiente para hacer
amable y excelente a esta devoción?
Si contemplas al corazón de la Santísima Madre, como el
órgano sensible de su amor, como al instrumento que recibía todas las
impresiones para convertirlas en amor, para encenderse y abrazarse más y más en
el fuego de su amor. Esto sí es difícil de conocer, mejor será sentirlo…
Penetra en aquel Corazón abrazado y encendido y suplica a la Santísima
Virgen te encienda en él y abrace también el tuyo, que tu corazón participe,
algo al menos, de aquel amor en que el Purísimo Corazón de María rebosa…
Jaime García.




.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario